
Los chicos y sus docentes de la ESCUELA Nº 4 DE 5 “Tomás Espora”, comparten un cuento que realizaron en el marco del Proyecto Institucional, con la BIBLIOTECARIA del Turno Mañana, Susana !
Pablo va a la escuela
Esta es la historia de un niño que vivía con su perro y un caballo que no tenia nombre.
Había una vez un niño que viajaba por las calles de tierra con la carita sucia poca ropa y los pies descalzos, juntaba metales y cartón para ayudar a sus papas.
Parecía feliz en su carro; a veces la gente lo miraba con cariño pero en general el barrio se había acostumbrado a el como si fuera parte del lugar.
Pablo, lo llamaban. Tenia un perro un perro orejudo que sólo le hacia caso a él. Le había puesto CURLI.
Todos los días del año aunque lo viera Pablo, Curli y el caballo, que no tenia nombre, andaban juntos por ahí.
Si Pablo caía en cama, el perro se echaba a su lado o iba a rasparle la puerta a Doña Asunción, para pedir auxilio.
Susana Bibliotecaria y Celia: SecretariaDoña Asunción sabía curar a los niños engripados, porque tenía media docena de hijos que criar.
La señora se preguntaba porque pablo no va a la escuela.
Asunción- ¿Qué edad tienes Pablo?
El no la sabía.
Asunción- Debes andar por los ocho, como mi hijo Julián.
Julián estudiaba en la escuela del barrio como todos los niños, menos Pablo.
El decía que ir a la escuela no hacia falta, pero Pablo cambio de opinión, el día que encontró dibujado en una pared con tiza, un burro que tiraba de un carro y lo manejaba un niño.
José- ¡Mira, Pablo! Ese sos vos- Le dijo José.
Entonces Pablo se sintió muy importante y se dio cuenta que tenia que estudiar.
Al día siguiente, decidió ir a la escuela. Tenia apuro por aprender a escribir “Pablo va a la escuela”, para anotarlo en su carro y en el dibujo de la pared.
Los chicos en las CompuAdemás, aprendería muchas cosas que le servirían, para no ser más un niño de la calle.
Esta es la historia de un niño que vivía con su perro y un caballo que no tenia nombre.
Había una vez un niño que viajaba por las calles de tierra con la carita sucia poca ropa y los pies descalzos, juntaba metales y cartón para ayudar a sus papas.
Parecía feliz en su carro; a veces la gente lo miraba con cariño pero en general el barrio se había acostumbrado a el como si fuera parte del lugar.
Pablo, lo llamaban. Tenia un perro un perro orejudo que sólo le hacia caso a él. Le había puesto CURLI.
Todos los días del año aunque lo viera Pablo, Curli y el caballo, que no tenia nombre, andaban juntos por ahí.
Si Pablo caía en cama, el perro se echaba a su lado o iba a rasparle la puerta a Doña Asunción, para pedir auxilio.
Susana Bibliotecaria y Celia: SecretariaDoña Asunción sabía curar a los niños engripados, porque tenía media docena de hijos que criar.
La señora se preguntaba porque pablo no va a la escuela.
Asunción- ¿Qué edad tienes Pablo?
El no la sabía.
Asunción- Debes andar por los ocho, como mi hijo Julián.
Julián estudiaba en la escuela del barrio como todos los niños, menos Pablo.
El decía que ir a la escuela no hacia falta, pero Pablo cambio de opinión, el día que encontró dibujado en una pared con tiza, un burro que tiraba de un carro y lo manejaba un niño.
José- ¡Mira, Pablo! Ese sos vos- Le dijo José.
Entonces Pablo se sintió muy importante y se dio cuenta que tenia que estudiar.
Al día siguiente, decidió ir a la escuela. Tenia apuro por aprender a escribir “Pablo va a la escuela”, para anotarlo en su carro y en el dibujo de la pared.

Los chicos en las CompuAdemás, aprendería muchas cosas que le servirían, para no ser más un niño de la calle.
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